Omraam Mikhaêl Aivanhov *Poderes del pensamiento

La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es 00fd19879e4e7347914b705c591c9a84-1.gif

/poderes /del pensamiento

Traducción del francés título original : PUISSANCES DE LA PENSÉE
Omraam Mikhaêl Aivanhov
Poderes del pensamiento

El lector comprenderá mejor ciertos aspectos de los textos del Maestro Omraam Mikhaêl Aivanhov presentados en este volumen, si tiene en cuenta que se trata de una Enseñanza estrictamente oral.[

audio src=»https://mx.ivoox.com/es/omraam-mikhael-aivanhov-poderes

LA REALIDAD
DEL TRABAJO ESPIRITUAL

Es evidente que el hombre está mejor preparado para el trabajo en la materia que para el trabajo espiritual, porque los instrumentos que posee para actuar en la materia — los cinco sentidos — están mucho más desarrollados que los instrumentos que le permiten acceder al mundo espiritual. Por eso, muchos de los que se lanzan a la vía de la espiritualidad tienen la impresión de no conseguir nada y acaban por desanimarse.
iCuántos exclaman ! : « ¿Qué clase de trabajo es éste cuyas realizaciones nunca se ven? Cuando trabajamos en el plano físico, por lo menos obtenemos resultados : algo cambia, algo se construye o se destruye. E incluso un trabajo intelectual produce resultados visibles: nos instruimos, somos más capaces de razonar, de decidir sobre tal o cual tema. » Sí, todo eso es cierto. Si queréis construir una casa, al cabo de unas semanas ya podéis verla, tocarla. Mientras que si queréis crear en el plano espiritual, nadie ve nada, ni vosotros ni los demás.
Así, ante semejante incertidumbre, quizá os pongáis a dudar hasta el punto de desear dejarlo todo y de lanzaros como todo el mundo a una actividad cuyos resultados sean más fácilmente constatables. Podéis hacerlo, pero un día, aunque hayáis conseguido el éxito, sentiréis que interiormente os falta algo. Es inevitable, porque no habéis alcanzado lo esencial, todavía no habéis plantado nada en el terreno de la luz, de la sabiduría, del amor, del poder, de la eternidad.
Lo que hay que comprender de una vez por todas con respecto al trabajo espiritual, es que éste concierne a una materia extremadamente sutil que escapa a nuestros medios de investigación habituales. Los trabajos que es posible llevar a cabo en el plano espiritual son tan reales como los que realizamos en el plano físico. Construir un edificio, desencadenar fuerzas, orientar corrientes, iluminar conciencias en el plano espiritual es algo tan real como puede serlo, en el plano físico, cortar madera o preparar una sopa. Si no lo vemos, es porque se trata de una materia diferente. Y, por otra parte, el que vive verdaderamente en el mundo espiritual no tiene necesidad de que estas realidades, que siente a su alrededor, sean tan visibles y tangibles como las del espiritual 13
del mundo físico. Pero, con el tiempo, pueden también materializarse.
Si no conocemos estas leyes, si esperamos ver inmediatamente los resultados de nuestro trabajo espiritual, nos desanimamos y echamos abajo lo que ya hemos construido. Porque esta materia, tan sutil, es muy fácil de modelar. Por eso, según esté o no convencido y según sea o no perseverante, el hombre construye o destruye. A menudo construye, e inmediatamente después destruye, impidiendo así la realización definitiva de su trabajo. Pero la concreción material debe, inevitablemente, producirse un día.
Si interrogáis a los Iniciados, os dirán lo siguiente : todo lo que veis en la tierra no es otra cosa que la concretización de elementos etéricos que, con el tiempo, han llegado a este grado de densidad y de materialización. Por tanto, si tenéis fe y paciencia para continuar el trabajo emprendido, llegaréis a concretar en el plano físico todo lo que deseéis. Y si decís: « iPues yo hace años que deseo cosas que no se realizan ! », se debe a que no sabéis cómo trabajar, o a que, por determinadas razones, vuestros deseos todavía no pueden ser atendidos. Si vuestros deseos conciernen a la colectividad, a la humanidad entera, evidentemente son mucho más difíciles de realizar que si /os conciernen sólo a vosotros. Mientras que vosotros deseáis la paz en el mundo, ;cuánta gente /la guerra! Y, evidentemente, su deseo se opone a la realización del vuestro. Pero no hay que desanimarse. ¿Qué dice Jesús en los Evangelios? : <> Si cumplimos las condiciones, también nosotros podremos participar en este trabajo. ¿Cuándo comprenderán los cristianos que las verdades celestiales les permiten liberarse y hacer algo glorioso para el mundo entero? ¿Por qué vivir una vida desdibujada, inútil? ¿Acaso el ideal de un cristiano consiste en mojarse los dedos con agua bendita, encender unas velas, comerse unas hostias, y después volverse a su casa para dar de comer a las gallinas y a los cerdos, tomarse unas copas y pegar a su mujer? Ya es hora de que los cristianos comprendan la Enseñanza de Cristo de manera más amplia, y de que empiecen verdaderamente a trabajar en el sentido que El les mostró, en vez de descansar tranquilamente con la seguridad de que ya no tienen nada que hacer, puesto que les ha salvado derramando su sangre por ellos.
Estáis en la tierra como en un campo que hay que cultivar. Cualesquiera que sean vuestras ocupaciones, aunque os vayáis de paseo por el bosque o a descansar, debéis evitar todo lo que pueda parecerse a estancamiento, e introducir en vosotros un estado de actividad ordenada y armoniosa, es decir, armonizar y hacer que converjan todas las corrientes y energías que hay en vosotros y fuera de vosotros hacia la fuente de la vida, hacia la luz. Este es el único trabajo en el que un discípulo debe pensar. Una nueva luz viene al mundo para dar nuevamente un sentido a todo lo que hacemos; esta luz es otra comprenSión de la palabra trabajo.
Le preguntáis a alguien: « ¿Qué haces? — Ffrabajo. » iBien ! Pero aún está lejos de saber lo que es el trabajo : hace chapuzas, vacila, se fatiga, pero eso no es todavía el verdadero trabajo. Muy pocos, incluyendo a los Iniciados, pueden decir (K Trabajo». Lo que pueden decir la mayoría de los seres humanos es, más bien, «Hago chapuzas », o « Hago ensayos desafortunados », o « Me rompo la crisma con ciertos problemas. » Pero, para decir « Yo trabajo », como lo dijo Jesús, hay que haber podido elevarse hasta el Espíritu divino para tomarle como modelo, para inspirarse en El. En realidad, únicamente Dios trabaja. Aunque también lo hacen los Ángeles y los Arcángeles, sus servidores, porque le han tomado como modelo. Por eso, en la enseñanza del futuro la palabra trabajo irradiará una nueva luz y tomará un sentido mágico, porque, gracias a este /trabajo, el hombre conseguirá transformarse.
En dos mil años no se ha profundizado todavía el significado de esta frase: «Mi Padre trabaja, y yo también trabajo con El. » Ni siquiera se han preguntado en qué consistía este trabajo de Dios, cómo trabajaba, ni porqué Jesús se había asociado con El. En realidad, ‘,es algo gigantesco! Ni siquiera yo pretendo haberlo comprendido. Sí, es algo vertiginoso. Este trabajo de Cristo es un trabajo del Espíritu, del pensamiento para purificar, para armonizarlo todo… para hacer que todo converja hacia la Fuente divina, a fin de que el Agua de esta Fuente pueda vivificar la tierra y a sus criaturas. Por eso Jesús rogaba también al Señor que diese a sus discípulos una vida fértil, porque la vida es el agua divina que todo lo hace crecer. Privado de esta agua, de esta vida, el hombre no es más que un desierto. El trabajo de Cristo consiste en hacer que fluya la vida, y éste es el trabajo que el hombre, hijo de Dios, debe aprender a ejecutar.
Ciertamente antes de llegar hasta ahí, los humanos deberán pasar por trabajos físicos duros, penosos, como le está ocurriendo a la mayoría en el momento actual. Es necesario, es una etapa; mientras no sean capaces de ejecutar el otro trabajo, tienen que realizar éste, porque, de cualquier forma, algo hay que hacer. La naturaleza no tolera a las criaturas que no hacen nada. Todo el mundo debe ser movilizado; no se tolera que una partícula permanezca inactiva, debe integrarse en un conjunto, en un sistema. Los que dan vueltas desorientados, sin objetivo, son atraídos y engullidos por otros centros terribles; y entonces, todo se ha terminado para ellos. Así pues, hay que luchar siempre contra estas fuerzas de inercia y decidirse a trabajar como el propio Cristo trabajaba.
En realidad, todo trabajo puede convertirse en un trabajo espiritual. Para mí, todo es trabajo. La palabra trabajo está en mi cabeza día y noche, y procuro utilizarlo todo para el trabajo. No rechazo nada, todo lo utilizo. E incluso cuando estoy inmóvil, sin hacer nada aparentemente, trabajo con el pensamiento, enviando vida, amor y luz por todo el universo. Hacedlo también vosotros y entonces encontraréis, por fin, el sentido de vuestra existencia.

Según la Ciencia iniciática, el espacio está colmado de una materia sutil, de una quintaesencia que está repartida por todas partes, a nuestro alrededor y dentro de nosotros. Y les corresponde a los hijos de Dios tomar esta materia informe, como si fuese pasta de modelar, con el fin de producir fantásticas realizaciones. El mundo invisible se interesa por nuestras creaciones, las observa, y después decide. Si ve que algunos no contribuyen a la armonía universal, sino que la perturban y la destruyen, les priva de las condiciones y posibilidades idóneas, con lo cual retroceden, cayendo de nuevo en un nivel de evolución más bajo. iY hay tantos niveles desde la piedra hasta Dios ! La cuestión que se plantea, por tanto, es saber cuáles son los trabajos más adecuados par el discípulo de una Escuela iniciática, y yo pue indicaros algunos.
El discípulo se preocupa en primer lugar de perfeccionarse, de recobrar la imagen que poseía de sí mismo en un pasado lejano, antes de abandonar el Paraíso, y que ahora ha perdido. Se ocupa de esta imagen : quiere recobrar su rostro original, que emanaba una luz, un esplendor y una perfección tales que todas las fuerzas de la naturaleza le obedecían. E incluso los animales se extasiaban a su paso. Era un rey, y todo le obedecía debido a la perfección de su rostro. Más tarde, cuando abandonó el Paraíso para experimentar en el mundo, perdió esta perfección, y las demás criaturas ya no le reconocieron : al no ser tan bello y expresivo, no se maravillaban al verle, le volvían la espalda, dejando de obedecerle. El discípulo, que se acuerda de este pasado lejano, sólo piensa en recobrar este rostro que perdió. Y como este rostro era el de Dios mismo, porque el hombre está hecho a imagen de Dios, puede volverlo a recuperar pensando en el rostro de Dios. Al pensar en la luz, en el esplendor y en la perfección de Dios, que es infinito, todopoderoso, y todo amor, aún sin quererlo, recupera nuevamente su propia imagen.
Si Moisés afirmó en el Génesis que el hombre fue creado a imagen de Dios, no lo hizo vanamente, inútilmente, sino con la intención de indicarles, de mostrarles a los Iniciados que deben ocuparse de esta imagen. Asi pues, el discípulo aprende a concentrarse en la perfección de Dios, en su amor, en su sabiduría, o en su poder… Dios tiene tantas cualidades y atributos que nunca llegará a agotar tanta riqueza. Y de esta manera, se va modelando y acercando a la perfección. Se trata, desde luego, de un trabajo larguísimo, infinito, pero fantástico: recuperar la realeza perdida.
Evidentemente no se puede forzar a los seres humanos, y cada cual reacciona según su grado de evolución. ¿Qué queréis que haga un gato? Explicadle lo que queráis, y. sin embargo, os dirá : «No sé tocar el piano, no sé seguir cursos en la Universidad, no sé mandar un ejército, pero sé atrapar un ratón. » Así que, explicadle lo que queráis, os escuchará amablemente, ronroneará un poquito, después os dejará repentinamente para echarse sobre un ratón, y luego volverá relamiéndose. Cada cual comprende según su grado de evolución. Yo hablo para aquellos que sienten que hay un trabajo a realizar con el pensamiento. Estos se alegrarán y dirán: « iAh! iEsta es una actividad para nosotros ! » Los demás irán a buscar « ratones », placeres inferiores.
i Claro que sé que muy pocos aceptarán estas ideas tan avanzadas y extrañas! ¿Cuántos han oído hablar de la existencia de una quintaesencia etérica que podemos modelar? Pero ahora llegan nuevos tiempos y el hombre debe emprender nuevos trabajos. Hay otros muchos que aún puedo indicaros.
Quizá algunos de vosotros se sienten atraídos por una actividad más impersonal que la de ocuparse siempre de su propia imagen. Estos pueden pensar que el mundo entero forma una familia cuyos miembros se aman, se comprenden, se sonríen; ya no hay guerras ni fronteras, y todos viajan y se reúnen libremente. La tierra entera canta un himno de gozo y de agradecimiento al Creador… Sí, ihay tantas cosas buenas en que pensar para conseguir la felicidad del género humano ! ¿No es esto mejor que pensar en tantas otras cosas prosaicas y egoístas?
También podéis pensar en la vida de las entidades celestiales : Angeles, Arcángeles, Divinidades, todas las Jerarquías… Pensad en sus cualidades, en la luz en la que viven, en su amor, sobre todo en su pureza, y desead que este esplendor descienda a la tierra. De esta manera construís puentes y creáis comunicaciones para que la perfección, la riqueza, y la belleza de arriba desciendan un día, realmente, a la tierra.
Sí, en vez de dejar que el pensamiento vague por cualquier parte, debéis darle un trabajo. «Ihnto si esperáis en una estación como en la antesala del dentista, orientad vuestro pensamiento en una dirección para continuar vuestro trabajo divino. ¿En qué creéis que ocupa la gente su pensamiento en los metros, los autobuses y los trenes? Uno piensa en vengarse de fulano o de La zutano que le han dicho esto o aquello; otro piensa en quitar la mujer a su mejor amigo; un tercero, en eliminar a su colega. Todos tienen algo en la cabeza, desde luego, y a menudo algo negativo, perjudicial, dirigido a satisfacer la ambición de ajustar cuentas con el vecino. Apenas encontraréis a uno o dos que se comuniquen con el Cielo; los demás están sumergidos en preocupaciones vulgares o criminales. Lo veo. Lo cual, por otra parte, no es difícil, porque todo se refleja : lo que piensan, lo que desean, nada hay más claro que eso. Se imaginan que pueden esconderlo; no, de una forma o de otra trasluce… Sobre todo cuando quieren esconderlo !
Sí, es mejor abandonar ciertas ocupaciones que no os aportan nada y dedicar más tiempo a las actividades espirituales. Mediante estas actividades vais, por fin, a respirar, a renacer; ellas os liberarán del Príncipe de este mundo, porque esta esfera no le pertenece; no tenéis, por tanto, nada que ver con él, y todas las riquezas y bendiciones que recibís os son dadas por otros, por entidades celestiales, y entonces os sentís libres, libres, libres…
Tratad de meditar sobre estos tres métodos de trabajo. Porque en nuestra Enseñanza lo esencial es la forma de trabajar : los conocimientos, los conocimientos dispersos pueden encontrarse en los libros. iHay tantos libros, bibliotecas enteras ! Pero la gente lee y no hace trabajo alguno. Mientras que aquí lo que cuenta es el trabajo. Lo que os he dicho hasta hoy son explicaciones teóricas, preliminares, que son indispensables; pero aún no son el trabajo. El trabajo apenas comienza ahora. Ahora es cuando vais a empezar a trabajar. Con estos tres métodos hay trabajo para todo el mundo y para toda la eternidad, pero, ¿estáis preparados para este trabajo?
He encontrado a muchos que me han dicho : « iAh ! la vida espiritual es formidable. Me gustaría consagrarme a ella, pero primero debo cumplir ciertas obligaciones con mi marido, mi mujer, mis hijos… etc. » Bien, de acuerdo, pero diez años, veinte años después les observo, y compruebo que todavía no han logrado liberarse de estas obligaciones; e incluso algunos murieron sin haber conseguido consagrar un minuto a la vida espiritual. ¿Por qué? Porque razonaban erróneamente. Para empezar el trabajo espiritual no hay que esperar a tener arreglado esto o aquello, porque nada es perfecto; siempre hay algo que falla por alguna parte. No esperéis : aunque nada esté arreglado, vivid desde ahora la vida espiritual y todo irá mejor.
Porque en el terreno material, por mucho que hagáis, nunca está nada definitivamente arreglado. Es exactamente como si tratáseis de devolver su forma esférica a una pelotaagujereada. Cuando llegáis a suprimir un hueco en un lado, se forma inmediatamente otro en otra parte. Creéis haber alcanzado la tranquilidad, porque, por fin, llegáis a la jubilación y vuestros hijos ya están educados, colocados, casados… y entonces se producen problemas en sus familias y tenéis que resolverlos. O bien empiezan a llegar nietos y hay que ocuparse de ellos; y así sucesivamente. La casa es ahora demasiado pequeña y tenéis que mudaros… Y, después, uno u otro caen enfermos… Os lo digo, es interminable.
Así pues, no os demoréis y empezad enseguida el trabajo espiritual, el trabajo del pensamiento porque, gracias a este trabajo, encontraréis las soluciones precisas a todos los problemas que se os planteen. No esperéis otra cosa. Mientras no pongáis este trabajo en primer lugar, os decepcionaréis y no conoceréis la satisfacción ni la plenitud. Si interrogáis a los cristianos, os dirán que cuentan con el Señor, con la Providencia. Pero, ¿por qué, entonces, se sienten desgraciados, miserables y están enfermos? ¿Por qué el Buen Dios no viene a curarles y a hacerles felices? Sencillamente porque no puede. No puede ayudarles porque no han plantado ni sembrado nada que permita a las fuerzas del universo ponerse en marcha. iQue siembren una semilla y verán cómo la lluvia y el sol la hará crecer/
Sí, sembrad una semilla — simbólicamente hablando — y todos los poderes del Cielo y de la tierra estarán con vosotros, y podréis contar con ellos para conseguir vuestros fines. Esto es lo único en lo que creo: en el trabajo del pensamiento que dé un sentido divino a todas las actividades de vuestra vida, beneficiándoos a vosotros mismos y a todas las criaturas del mundo. Este trabajo es el que os va a ayudar, a sostener, a proteger. Las actividades profesionales, en general, sólo pueden afectar superficialmente a los hombres : ir a la fábrica, a la oficina, trabajar en un laboratorio, dedicarse a la política, cuidar enfermos, instruir a los niños; todo esto está bien, pero aún no es capaz de despertar los poderes que el Creador ha depositado en ellos, a no ser que hagan al mismo tiempo un trabajo con el pensamiento que llegue hasta las raíces de su propio ser.
Aprended, de ahora en adelante, a hacer este trabajo que producirá resultados hasta el infinito y que nadie os podrá quitar, porque es un trabajo que realizáis en vosotros mismos, allí donde nadie puede acceder. Aunque tengáis un oficio muy importante e interesante, empezad al mismo tiempo este trabajo interno que dará sentido a todo lo demás que hagáis. Conservad vuestro oficio, pero haced tambien este trabajo, porque es el único capaz de mejoraros en profundidad y de dar sabor a todas vuestras actividades. De lo contrario, poco a poco perderéis el gusto por las cosas, y perder el gusto por las cosas es la mayor de las desgracias. Por eso, os lo digo francamente, sólo cuenta para mí este trabajo que podemos hacer cada día y gracias al cual conseguiremos remover todo el universo.
Os daré una imagen. Estáis al borde del mar y con un bastón os divertís agitando el agua: al cabo de un rato empiezan a girar unas briznas de paja, luego unos tapones y después pequeños trozos de papel. Continuáis, y he ahí que algunos barquitos se ponen en movimiento. Continuáis… continuáis… y luego conseguís arrastrar buques, y, finalmente, ial mundo entero ! No es más que una cuestión de continuidad. Interpretemos ahora esta imagen. También el ser humano está sumergido en un océano, en el océano etérico, cósmico, pero no sabe qué movimientos tiene que hacer para influir en su medio y conseguir algo positivo. Pues bien, precisamente estos movimientos son el trabajo del que os estoy hablando. Tanto si meditáis, como si rezáis o coméis, u os laváis o paseáis, podéis aprovechar cada actividad para volveros más puros, más luminosos, más inteligentes, más fuertes, más sanos. iHay tantas ocasiones en que la palabra, el pensamiento, pueden añadir un elemento capaz de aportar mejoras en vosotros mismos y en vuestro entorno! Porque una mejora interna acaba siempre por producir, con el tiempo, mejoras en el exterior.
Ved que lo que cuenta es el trabajo, y cuando el discípulo ha encontrado el verdadero trabajo, ya no se detiene. Me acuerdo que, cuando era joven, el Maestro Peter Deunov acostumbraba a repetirme estas tres palabras : «Rabota, rabota, rabota. Vrémé, vrémé, vrémé. Véra, véra, véra. » Es decir: trabajo, trabajo. Tiempo, tiempo, tiempo. Fe, fe, fe… Nunca me explicó porqué repetía estas tres palabras; pero durante años la cosa me preocupó, hasta que comprendí que había condensado toda una filosofía en estas tres palabras. Así que: trabajo, pero también fe, la cual es necesaria para emprenderlo y para continuarlo, y, sobre todo, tiempo. iPorque hace falta tiempo ! No hay que imaginarse que todo va a realizarse de golpe. Ahora conozco lo que es « vrémé» : han pasado los años, me doy cuenta que vrémé es algo !
iY el trabajo! iCuánto falta por decir aún sobre esta palabra ! Los humanos trabajan, naturalmente, pero hacen chapuzas para ganarse la vida, y ése no es el verdadero trabajo. Siembran, sudan, se fatigan, y se imaginan que trabajan /porque se ocupan de asegurarse su pan cotidiano. No, aún no han empezado, porque el verdadero trabajo, tal como lo comprenden los Iniciados, es la actividad de un ser libre, una actividad noble,
La grandiosa. El trabajo espiritual sobreentiende actividades de una naturaleza especial. Hoy os he hecho entrever, por lo menos, tres de estos trabajos, pero todavía hay otros muchos que os están esperando.

CÓMO PENSAR EN EL FUTURO

El futuro, especialmente el lejano, ofrece siempre una perspectiva magnífica para el mundo entero, porque está inscrito en la evolución del hombre que éste debe acercarse cada vez más a la Divinidad. Tratad, pues, de imaginaros este estado extraordinario de plenitud, de belleza, de fortaleza, y así lo saborearéis, lo viviréis, será una realidad para vosotros. He ahí un ejercicio formidable que es capaz de transformar completamente vuestra vida. Los humanos están lejos de pensar así, y su vida sigue siendo apagada, triste, desgraciada.
Hay dos grandes verdades que debéis conocer : primero, que el pensamiento es un poder real, y segundo, que os permite transportaros al futuro y vivirlo con anticipación. Ved, por ejemplo, que si tenéis que afrontar una situación terrible, pasar un examen o comparecer ante un tribunal, ya estáis temblando varios días antes, os inquietáis : ¿qué va a pasar?… Y cuando pensáis que vais a reuniros con aquél o aquélla que amáis y que vais a abrazarla, estáis ya saboreando el gozo de estos minutos próximos o lejanos. Si pensáis que vais a ir al teatro a ver una representación, que estáis invitados a cenar, y que el menú va a ser delicioso, pues bien, entonces estáis viviendo con antelación esta velada y ya la estáis disfrutando. Si el pensamiento puede, pues, proyectaros hacia un futuro muy próximo, ¿por qué no a un futuro lejano?
El poder del pensamiento es real, tanto para lo negativo como para lo positivo, y tenemos, por tanto, que servirnos de él para Io positivo. Los Iniciados que han observado todos estos hechos, han descubierto en ellos unos medios extraordinarios para mejorar su existencia, mientras que la mayoría de los humanos nunca se fijan en las experiencias de la vida cotidiana para aprovecharse de ellas : viven de una manera inconsciente y negativa, con el ceño fruncido, preocupados por todo aquello que no funciona, por lo que es terrible y catastrófico. Las desgracias no vienen solas, pero piensan tanto en ellas, que acaban por venir: ide tanto pensar en ellas, acaban por atraerlas !
Todo el mundo ha podido constatarlo : uno vive aterrorizado o esperanzado antes de que el acontecimiento se realice. Pero, ¿por qué vivir en el futuro próximo, el de hoy o el de mañana?… Yo, cuando hablo del futuro, sobreentiendo este futuro lejano que está reservado a la humanidad para mucho más tarde, quizá para dentro de unos millones de años… Cuando veo a la gente pensar en el futuro, encuentro que este futuro está demasiado cerca para mí, que ya es pasado. Porque yo llamo pasado a las penas, a los sufrimientos, a las dudas, a los tormentos, a las angustias. Y la gente repite eternamente este pasado, puesto que lo proyecta hacia el futuro. Estando a la espera de sufrimientos futuros ya los viven hoy, sin saber que su pretendido futuro no es, en realidad, más que pasado.
El pasado, tal como yo lo comprendo, es un estado de conciencia deplorable en el que falta siempre algo; mientras que el futuro es un estado de conciencia perfecto. Por tanto, todos los estados de conciencia imperfectos por los que atravesáis, las aprensiones, los temores, etc., por mucho que se refieran al futuro, pertenecen al pasado, puesto que el pasado no es más que el desorden, el vicio, la enfermedad, la animalidad. El futuro es, por el contrario, la mejora, el perfeccionamiento y todos nosotros caminamos hacia esta perfección.
En tanto proyectéis la imperfección del ayer a los días futuros, seguís reproduciendo, repitiendo el viejo pasado, y vuestro futuro no es más que un residuo del pasado que habéis proyectado hacia adelante. Se trata, efectivamente, de una proyección hacia el futuro, pero de una proyección de todo lo vicioso y carcomido. Mientras que si proyectáis todo lo hermoso, lo luminoso, lo perfecto, vívís ya el verdadero futuro que os espera. Este futuro es ya una realidad, puesto que lo vivís. Y sentir en el presente cosas que todavía no se han realizado, es la prueba de que tales cosas son ya reales bajo otra forma; no en el plano físico, sino en el plano del pensamiento, lo cual es formidable. He ahí, pues, lo que tenéis que aprender a hacer: ejercitaros en este sentido y veréis que ya no podréis seguir viviendo la misma vida que en el pasado; os será imposible.
Conocer estas verdades es para vosotros una bendición porque de ahora en adelante, si os proveéis y enriquecéis cada día con nuevos conocimientos, podréis formaros un futuro que será enteramente diferente al pasado. Esto es seguro, matemático y absoluto como las grandes leyes universales. No tenéis más que lanzaros hacia este trabajo espiritual. Y la primera tarea es la de vigilar el pensamiento. Hagáis lo que hagáis, echad siempre una mirada en vuestro fuero interno para saber qué hace vuestro pensamiento, por dónde /anda. Hay que estar siempre vigilantes, ser lúcidos, conscientes… Cuántas veces he preguntado a alguien: «¿En qué está pensando?» Y no lo sabía; nunca se había ocupado de saberlo. Es extraordinario, todo el día están pensando iY ni siquiera saben lo que piensan! ¿Cómo queréis que lleguen a ser capaces, en estas condiciones, de dominar las fuerzas instintivas, de orientarlas, de concentrarlas, de utilizarlas? Es absolutamente imposible. Si dejáis entrar cualquier cosa inconscientemente y sin ningún control, estas fuerzas llegarán un día a dominaros. Para ser dueños de ellas tenéis ante todo que controlar la situación, es decir, ser siempre conscientes de los pensamientos y de los sentimientos que pasan por vosotros. Esta es la cualidad más importante en un discípulo : ser consciente y saber, en cualquier momento, la naturaleza de las corrientes que le traspasan; en cuanto se desliza en él un pensamiento o un sentimiento negativo, lo detiene de inmediato, reemplazándolo o transformándolo.
Este es el primer trabajo : dominar y orientar todo lo que sucede en nosotros. Anotadlo bien, porque se trata de algo absoluto. La verdadera Ciencia iniciática comienza ahí: en no dejar jamás que se produzca un acontecimiento interno, un fenómeno psíquico, una emoción sin estar al corriente. La mayoría de los hombres sólo son conscientes de su vida interna cuando pasan por tragedias o catástrofes. Entonces sí, sienten que les sucede algo espantoso. Pero cuando los acontecimientos no son tan manifiestos, no son conscientes de ellos: y así es como dejan que se acumulen en ellos elementos negativos que poco a poco les destruyen, y cuando se dan cuenta ya es demasiado tarde para remediarlo.
Como veis, vuestra primera tarea es ser lúcidos, estar vigilantes de todo lo que sucede dentro de vosotros, y en cuanto se presente un elemento negativo, haced todo lo posible para remediarlo; de esta manera podréis adquirir los verdaderos poderes. La base de todos los poderes está en eso : en la capacidad de observarse a sí mismo. Y esto no impide la actividad, el trabajo, la creación. Algunos se imaginan que si empiezan a observarse y a analizarse, ya no harán nada más. No, ocurre lo contrario; y el análisis debe convertirse en un hábito. Aquéllos que se imaginan que su vida psíquica va a organizarse por sí sola sin tener que hacer ningún esfuerzo de análisis y de lucidez, quedarán decepcionados. Es inútil esperar grandes realizaciones si uno carece de las cualidades más elementales para empezar el trabajo.
Y el comienzo consiste en estar siempre despiertos, vigilantes, para ser conscientes inmediatemente de las corrientes que pasan a través vuestro. Hay momentos en los que, por ejemplo, estáis concentrados en lo que hacéis. Pero, en realidad, una parte de vosotros está sumergida en pensamientos y sentimientos negativos, en rencores, etc…, y eso puede durar horas sin que os déis cuenta. De eso es de lo que tenéis que ser conscientes, porque, de lo contrario, es como si hubiesen dentro de vosotros unos ríos subterráneos que nunca cesan de fluir mientras no intervengáis para cambiar su curso.
Ved que volvemos siempre al precepto enunciado por Jesús : <<Velad y orad ». « Velar » significa, desde luego, no dormir, pero no dormir en el plano espiritual. Hay que estar siempre despiertos y vigilantes en nuestros pensamientos para darnos cuenta de que existen corrientes y elementos impuros y nocivos que hay que evitar. Aquél que no está vigilante, que no vela, está expuesto a todos los peligros. No hay nada peor que vivir con los ojos cerrados. Hay que mantener los ojos bien abiertos para darse cuenta continuamente de lo que sucede en uno mismo. Unicamente el que mantiene los ojos bien abiertos posee la inteligencia de la vida interior y no se deja atar por cualquier fuerza, por cualquier entidad. iEs tan claro que cualquiera puede venir a atacar por sorpresa a un hombre dormido ! Así pues, hay que velar.
Y ahora «orar». ¿Qué significa «orar»? Después de haber velado, es decir, de haber echado un vistazo para saber lo que sucede, debéis intervenir e implicaros directamente en los asuntos para suprimir tal elemento, añadir tal otro, y haceros dueños de una situación para impedir que los enemigos os invadan y os saqueen. Esto es orar. Orar es aportar un remedio; una mejora, y para conseguirlo el mejor método es conectaros con el Cielo. El cerebro humano es un aparato de radio o de televisión : capta ciertas estaciones, determinadas longitudes de onda. En vuestro transistor, apretando un botón podéis escoger distintas emisoras : música, informaciones… Pues bien, interiormente también es así: si por error pulsáis determinados botones, oís una música infernal, estrépito, disputas. Así que, icambiad de longitud de onda ! Con el pensamiento, con la imaginación apretad otro botón, es muy fácil; y entonces oiréis las emisiones celestes.
Orar no es otra cosa que apretar el botón de las longitudes de onda más cortas y más rápidas, las cuales conectan con el Señor, y de esta manera cambiáis los movimientos y las vibraciones en vuestro interior. Orar es desencadenar dentro de vosotros un movimiento positivo, luminoso, divino. No lo olvidéis : el primer paso hacia la libertad, el primer paso hacia el poder es echar en primer lugar un vistazo en vuestro propio interior para ver en qué situación os encontráis, y luego ponerle remedio en la medida que podáis.
Este precepto «Velad y orad» es, pues, de una gran importancia en la vida espiritual. Al cuerpo físico hay que darle las horas de sueño que necesita; es el espíritu que hay en vosotros el que no debe dormir jamás. Dormid, pero que vuestro espíritu continúe trabajando, incluso durante el sueño. Hay muchos hombres en la tierra que son desgraciados, que sufren, que viven en tinieblas : y precisamente durante la noche es cuando un Iniciado puede ayudarles. Su cuerpo físico descansa, estirado, inmóvil, pero su espíritu va por todas partes ayudando e instruyendo a las criaturas. Su espíritu no duerme, continúa activo. Y vosotros también podéis empezar este trabajo, pero sólo si aprendéis a prepararos para el sueño. Antes de dormiros, decid: «Esta noche voy a dejar mi cuerpo para ir a instruirme en el mundo invisible y ayudar a los humanos. » Nunca os \ olvidéis de dormiros con un ideal magnífico para /ir a ejecutar trabajos en el otro mundo, porque gracias a este ideal construiréis vuestro futuro y el de toda la humanidad.

LA POLUCIÓN PSÍQUICA

Todo el mundo piensa, pero, ¿en qué piensa?… Van a un montón de estiércol, lo remueven y entonces sale de él un olor nauseabundo. Pues bien, a menudo es así como la gente piensa : remueven el estiércol, iY todo apesta! Todo el mundo piensa, no hay nadie que no piense, hasta los perezosos que no hacen nada piensan, pero sus pensamientos flotan como una hoja al viento. Muchos piensan en cómo engañar, robar o asesinar. Los seres humanos utilizan el pensamiento continuamente, pero al no saber cómo hacerlo no les aporta gran cosa, y no sólo no les aporta gran cosa, sino que les sirve incluso para atormentarse y destruirse.
El pensamiento es una fuerza, un poder, un instrumento que el Señor ha dado al hombre para que pueda llegar a ser creador como El, es decir, creador en belleza, en perfección. En realidad con su pensamiento el hombre puede contactar con toda clase de materiales, de quintaesencias, de criaturas en el mundo divino o en el mundo infernal, y aquél que no sabe que el pensamiento es creador, se ocupa a menudo de cosas tan negativas que se destruye a sí mismo.
Por eso la única cosa esencial estriba en ser consciente y en saber si lo que hacéis con vuestro pensamiento, lo que deseáis, lo que trabajáis, es verdaderamente positivo para vosotros y para el mundo entero, o, por el contrario, resulta perjudicial. De esto es de lo que tenéis que ocuparos, sin inquietaros de que vuestros pensamientos y vuestros deseos se realicen o no. Porque ciertamente, tarde o temprano, sean buenos o malos, se realizarán; y si son malos, vosotros seréis sus víctimas cuando se realicen. Desgraciadamente la naturaleza humana todavía no está muy evolucionada, y lo primero que el hombre desea cuando se le revelan ciertos medios y posibilidades es utilizarlos en provecho propio para adquisiciones personales y egoístas. Y esto es lo peligroso. Por esta razón en el pasado los Iniciados preferían guardar silencio sobre esta cuestión del poder del pensamiento, y sólo hacían revelaciones a discípulos de probada pureza y autodominio. Pero independientemente de que se les hagan o no revelaciones sobre este tema, los humanos utilizan inconscientemente este poder del pensamiento. Lo sepan o no, piensan, desean, codician, imaginan. Por lo tanto, no explicarles nada no supone ninguna seguridad ni para ellos ni para nadie; por eso es preferible instruirles, pero advirtiéndoles que están en posesión de unos medios que pueden ser terribles.
Cada uno debe saber, pues, que dispone de ciertos poderes que la naturaleza le ha dado, y que, gracias a estos poderes, él mismo es el artífice de su destino. Le diremos: <<Haga Vd. lo que quiera, pero cuidado, será Vd. quien sufra las consecuencias. Si desea dinero, éxito, gloria… sepa Vd., en primer lugar, que no podrá conservarlos por mucho tiempo y que, además, se convertirá en un ser dependiente de todos aquellos que los distribuyen. » Jesús decía: «El Príncipe de este mundo viene y nada de lo que hay en mí le pertenece. » Esto significa que el Príncipe de este mundo — es decir, en realidad, el Diablo — posee riquezas que distribuye a aquellos que le sirven. Jesús no tenía nada suyo y, por tanto, no le debía nada, era libre. Este pasaje de los Evangelios es muy profundo. Si os concentráis únicamente en las adquisiciones materiales, entráis en relación con el Príncipe de este mundo porque es él quien dispone de estas cosas y las distribuye. Por tanto, directa o indirectamente, se las pedís a él y tratáis con él. Quizás os las dé, pero a cambio deberéis cederle vuestra libertad, vuestra voluntad… Así pues, iatención !
Lo que también debéis saber es que los pensamientos y los sentimientos nauseabundos que los humanos vierten continuamente a su alrededor, hacen de la atmósfera psíquica de la tierra una verdadera ciénaga. ¿Qué es una ciénaga? Un lugar en el que el agua no se renueva y en donde pululan bichos de todo tipo : toman su alimento y expulsan sus excrementos en la misma agua, absorbiendo las suciedades unos de otros. Eso es la humanidad: gusanos, renacuajos, ranas en una ciénaga, expulsando sus suciedades y tragán- /dose las del vecino : la enfermedad, el odio, la sensualidad, la maldad, los celos, la codicia… No lo ven, pero si fuesen un poco clarividentes verían unas formas horribles, negras, viciosas que salen de muchas criaturas y que van a acumularse después en las capas de la atmósfera.
Eso podemos experimentarlo cuando nos acercamos a las ciudades después de vivir una temporada en las montañas. Cuando nos hemos acostumbrado a la pureza de las montañas en las que viven entidades muy luminosas, no podemos dejar de sentir, al descender nuevamente, las nubes que flotan por encima de una ciudad. E incluso cuando el tiempo está despejado, vemos, sentimos estas nubes: algo tenebroso, espeso, denso, que cubre la ciudad.
Cada vez más la gente se queja de la polución; los científicos están alarmados y descubren que todo está polucionado : la tierra, el agua, el aire, y que las plantas, los peces, los pájaros, los seres humanos se están muriendo. Ya no saben cómo remediarlo. Por otra parte, aunque encontrasen el medio, sólo serviría para mejorar la situación externa, lo cual es insuficiente. Porque en el mundo espiritual también se propagan las miasmas que están matando a la humanidad, y si los hombres fuesen verdaderamente sensibles, sentirían que la atmósfera del mundo psíquico es todavía más irrespirable aún que la del mundo físico. Nos quejamos de los humos de los coches, pero los humanos también envenenan la atmósfera espiritual con gases tóxicos : sus malos pensamientos y sus sentimientos de odio, de celos, de cólera, de sensualidad. Todos los pesamientos y sentimientos impuros que enmohecen y pudren al hombre producen exhalaciones, pestilencias asfixiantes. Acusan a los coches, pero, ¿qué son los coches al lado de cinco mil millones de criaturas ignorantes que nunca han aprendido a dominar su vida interior?
Si ahora hay tantas enfermedades, no es sólo a causa de la polución del aire, del agua y de los alimentos; no. Si la atmósfera psíquica no estuviese tan polucionada, los humanos lograrían neutralizar todos los venenos externos: el mal está, en primer lugar, en el interior. Cuando el ser humano vive armónicamente, las fuerzas que posee dentro de él reaccionan, expulsando las impurezas incluso en el plano físico, y así el organismo logra defenderse.
/ Ante todo el hombre es vulnerable internamente, y poco a poco esta debilidad acaba por manifestarse también externamente. Tomad el ejemplo de alguien que tiene una fe extraordinaria y una sangre muy pura : puede vivir entre los apestados, los leprosos, los tuberculosos, y no resulta contaminado. Mientras que otros, aunque huyan para evitar los microbios, ison atrapados por éstos ! Sí, porque interiormente tienen algo que se está pudriendo, y esta podredumbre es un excelente alimento para los microbios. Ya os lo expliqué : la pureza de la sangre, del pensamiento, suprime todas las condiciones favorables para los indeseables, incluso en el plano físico. Mientras que si el mal ha penetrado ya en los pensamientos, en los sentimientos, en el corazón, en los deseos, hay una puerta abierta, y entonces, ies facilísimo que se cuelen en el plano físico las enfermedades, causando todo tipo de estragos ! Esto todavía no lo ha comprendido la ciencia; va muy retrasada en este tema. En lo demás está muy adelantada, manda aparatos y hombres a otros planetas, pero en lo referente a la exploración del mundo interno, va muy atrasada. Por eso ya no hay hombres sanos en la tierra. La pureza hay que introducirla, ante todo, en lo interno: en los pensamientos, los sentimientos, los deseos, las miradas, las palabras, los gestos. Todas las emanaciones deben transformarse, mejorarse.
¿Cómo no darse cuenta de que la polución no existe sólo en el plano físico? Hay personas que, sin ni siquiera tocaros, pueden envenenaros sólo con sus emanaciones. Si hubiese laboratorios con aparatos suficientemente perfeccionados, podría constatarse que ciertas emanaciones fluídicas humanas son capaces de asfixiar a algunos animales. Y también podría hacerse la constatación inversa : de cuán benéficas son las emanaciones de un ser espiritual para todas las criaturas, incluso para las piedras, las plantas, y los animales. Su presencia desinteresada, llena de amor, obra tan favorablemente sobre los que le rodean, como puede obrar negativamente la presencia de un criminal. E incluso los espíritus que han dejado la tierra se le acercan para alimentarse de sus emanaciones. Si la atmósfera de la tierra todavía no se ha vuelto completamente irrespirable es gracias a semejantes seres, que sólo piensan en difundir a su alrededor la paz y la luz.
¿Cómo enseñar a los humanos a dominar sus pensamientos y sus deseos para que dejen de polucionar la naturaleza y las regiones etéricas? Ni siquiera están suficientemente atentos como para evitar la polución del plano físico; mucho menos aún la del plano psíquico, que no ven; continúan dejando escapar malos pensamientos, malos sentimientos que penetran en todas las personas que frecuentan. Quizá la conciencia de estas personas no esté lo bastante despierta como para que se den cuenta de la naturaleza de los elementos que les penetran, que les envenenan y les destruyen; pero, aunque no se den cuenta, estos elementos actúan; y aquéllos que los han enviado serán castigados. Sí, porque todo se inscribe : cuántos lugares han polucionado, cuántos seres han ensuciado, todo queda anotado.
La naturaleza es un ser vivo del que nosotros formamos parte. Cada ser humano es una célula situada en alguna parte del inmenso organismo cósmico que la soporta, la alimenta y la vivifica. Si se comporta como un malhechor que envenena la atmósfera, se convierte en una especie de tumor dentro de este organismo. Y como la naturaleza no puede soportar a un individuo que está creando sin cesar focos de infección, toma una purga y lo expulsa. ¿Qué os creéis? iLa naturaleza sabe defenderse ! Hay que pensar, pues, en vivir armónicamente con este gran cuerpo universal en el que « estamos alojados y alimentados ».
Y vivir en armonía con la naturaleza es tomar precauciones para proyectar menos suciedades, producir menos daños, y trabajar para llenar el espacio de pensamientos puros, luminosos, benéficos. Como las cosas nunca permanecen en La
el mismo sitio, sino que se propagan, estas ondas purificadoras son una bendición para la humanidad. Pero, ¿dónde están los seres iluminados que quieran hacer este trabajo? No hay muchos : cada uno se ocupa de sus propios intereses y procura triunfar a todo precio, a puñetazos, a arañazos, a dentelladas o a patadas… Por todas partes se emplean estas armas para abrirse camino. Pero, icuán costosa es esta actitud para la humanidad/
Es preciso que en toda la tierra se formen focos espirituales en los que los humanos, instruídos en la Ciencia Iniciática, aprendan a purificar la atmósfera, la interna primero, y luego la externa; y entonces se producirá el advenimiento del Reino de Dios.

VIDA Y CIRCULACIÓN
DE LOS PENSAMIENTOS

Si hay una cosa que debéis saber es que todos los pensamientos, por más débiles e insignificantes que sean, son reales. Hasta se pueden ver; y hay seres que los ven. Evidentemente en el plano físico el pensamiento es invisible e imperceptible, pero es algo real, y en su región, con los /materiales sutiles de los que está hecho, es una criatura viva e incluso activa. La ignorancia de esta verdad es la causa de muchas desgracias : los humanos no ven y no sienten que el pensamiento trabaja, construye, o bien que destroza y arruina, y se permiten pensar cualquier cosa sin saber que, de esta manera, se cierran el camino de la evolución.
Dios hizo don al espíritu del poder más formidable que podía otorgar. Y como cada pensamiento está impregnado de este poder del espíritu que lo ha creado, evidentemente actúa. Sabiendo esto, podéis convertiros en bienhechores de la humanidad. A través del espacio, cada cual puede enviar sus pensamientos hasta las regiones más lejanas, como si fuesen mensajeros, criaturas luminosas a las que se encarga ayudar a los seres, consolarles, iluminarles, curarles. Aquél que hace este trabajo conscientemente penetra, poco a poco, los arcanos de la creación divina.
iSi tan sólo la ciencia oficial se decidiese a ocuparse de esta cuestión tan importante del pensamiento ! Pero no, de momento fabrica cohetes, fabrica bombas… Sé que, a pesar de todo, algunos investigadores en Estados Unidos y en la Unión Soviética se han ocupado de la cuestión de la telepatía. Tomemos sólo una de las experiencias americanas. Escogieron a dos personas dotadas de facultades mediúmnicas : una de ellas tenía que enviar mensajes con el pensamiento, y la otra captarlos. La persona « emisora » estaba en Washington, vigilada por una comisión de expertos que estaban allí para verificar y controlar; todos los mensajes que enviaba eran anotados y guardados en una caja fuerte para que no hubiera fraude. La persona «receptora» había sido llevada a bordo de un submarino en el Océano Pacífico, por lo tanto se encontraba a miles de kilómetros y a una gran profundidad. Anotaba los mensajes que recibía y también estaba vigilada por una comisión que guardaba en una caja fuerte todo lo que escribía. Después compararon los mensajes enviados y los mensajes recibidos, Vida y circulación de los pensamientos
y constataron que había un porcentaje muy bajo de errores.
Esta experiencia demostró que el hombre es capaz de proyectar ondas a una gran distancia en el espacio. No se sabe hasta dónde pueden llegar estas ondas; tampoco se sabe la distancia que recorren los rayos del sol o de una estrella, puesto que los rayos de una estrella apagada desde hace miles de años todavía continúan recorriendo el espacio. Lo mismo sucede con el pensamiento humano : nuestros pensamientos son los rayos de un sol que es nuestro espíritu. El sol proyecta una quintaesencia de un poder extraordinario que sus rayos — como pequeños vagones cargados de víveres y de tesoros — transportan por el espacio hasta lugares lejanos. Y nuestro espíritu, como el sol, envía sus rayos, los pensamientos, que transportan el bien o el mal de los que están cargados.
/Esta experiencia también demuestra que el pensamiento penetra el agua muy profundamente, a diferencia de los rayos a, p, y, y de los rayos X, que son detenidos por aquélla inmediatamente. El pensamiento es, pues, más penetrante que estos rayos, y es capaz de producir efectos a gran distancia. Tenéis un pensamiento: sale de vosotros y se va a algún lugar del mundo, accionando sobre los cerebros de otras personas. Con vuestro pensamiento, por tanto, ponéis en acción toda clase de mecanismos que desconocéis. ¿Qué conclusión hay que sacar de esto? La onclusión es que si nos abandonamos a pensamientos negativos, tenebrosos, destructores, or la ley de afinidad desencadenamos estados parejos en la cabeza de miles y miles de personas. Aunque no nos demos cuenta, así es. Y somos responsables de ello… Y seremos castigados orque no tenemos derecho a influir negativamente en un ser humano o a destruir algo bueno en él.
Si los humanos fuesen lo bastante sensibles, verían unas nubes flotando alrededor de ciertas personas — unas entidades tenebrosas — y que, pasado algún tiempo, estas entidades se van por el espacio a hacer daño, sin que estas personas sepan que son ellas guienes lo han provocado. Imaginad que detestáis a una persona hasta el punto que pensáis cada día en asesinarla; aunque no lo hagáis porque no os atrevéis, de todos modos vuestros pensamientos criminales corren peligro de realizarse, porque habrá alguien en el mundo que, poseyendo la misma testructura y las mismas disposiciones que vosotros, captará vuestro pensamiento por la ley de afinidad, y cometerá en algún lugar un crimen del que vosotros /seréis la causa sin saberlo. Cuántos hombres cometen acciones espantosas, y después dicen : « No sé cómo ha sucedido; nunca había pensado en eso; obedecí a un impulso, era algo más fuerte Vida y circulación de los pensamientos 67
que yo»; y ellos mismos están asombrados, no comprenden cómo han podido hacerlo. Pues bien, a menudo han sido influenciados a hacerlo sin saber por qué. Evidentemente lo que aquí os digo para el pensamiento, también es válido /para el sentimiento. Igual que el pensamiento, el sentimiento es una fuerza que sale del hombre y circula por el espacio haciendo el bien o el mal.
Dicidíos, pues, a no proyectar más que pensamientos y sentimientos que tengan consecuencias benéficas. Cuando sintáis que no sois dueños de la situación, que os dejáis llevar por impulsos negativos, reaccionad, tratad de tomar otra dirección. Si no sois conscientes, si alimentáis malos pensamientos sin prestarles siquiera atención, trabajarán en vuestra contra. Se dice en los Evangelios: « iEstad alerta ! » Lo que quiere decir alerta ante todo lo que sucede en vosotros mismos, y no ante lo que os puede llegar de fuera. No corréis un gran peligro por lo que os viene de fuera, no es necesario estar siempre en guardia para vigilar que no os asalten en una esquina.
« iEstad alerta ! »… El espíritu, la conciencia, son los que deben estar alerta. Este consejo se refiere a la vida interna mucho más que a la vida externa. Exteriormente estáis tranquilos, no todos los días corréis peligro de que os pongan un cuchillo en la garganta, pero, por dentro, icuántos golpes recibís ! Os muerden, os pinchan, os despedazan, os echan agua hirviendo en la cabeza, y después os zambullen en agua helada. iEs el infierno de Dante ! … Pues bien, todos estos tormentos son los restos de los pensamientos que enviasteis, y que vuelven ahora hacia vosotros. Debéis conocer esta ley y comprender, de ahora en adelante, que nada es más importante que ser conscientes y vigilar los pensamientos. Evidentemente no lo conseguiréis inmediatamente. Todavía pasaréis por tribulaciones, pero tendréis, por lo menos, la posibilidad de llegar a ser un día dueños de la situación.
Según su fuerza, su naturaleza, su calidad, la intención y el sentimiento que el hombre pone en ellos, los pensamientos se dirigen a unos seres o a unos objetos determinados. Algunos pensamientos no viven durante mucho tiempo, mientras que otros subsisten alo largo de siglos y hasta de mile- /nios. Sí, todavía hay pensamientos que flotan I desde las épocas egipcia, caldea, asiria e incluso atlante; algunos de estos pensamientos son tan negativos y venenosos que todavía están causando estragos, mientras que otros, por el contra-/ rio, todavía son la fuente de grandes bendiciones./
Hay que considerar a cada pensamiento como un individuo que procura vivir el mayor tiempo posible, hasta que, no pudiendo mantenerse por más tiempo, muere. Y todos los pensamientos de la misma naturaleza se juntan, se refuerzan y se amplifican. No estamos acostumbrados a considerar los pensamientos como entidades vivas; no lo dice en ninguna parte la ciencia oficial; se trata de un campo completamente desconocido. Unicamente la Ciencia iniciática, que ha estudiado profundamente esta cuestión, enseña que los pensamientos son entidades vivas, y también afirma que no han sido creadas por los hombres. Pueden instalarse en él para ayudarle o perjudicarle, pero no es él quien los ha creado : él crea solamente las posibilidades para que le visiten. Ocurre con los pensamientos exactamente como con los hijos. El hombre y la mujer nunca pueden crear un hijo, es decir, el espíritu de su hijo: construyen tan sólo su morada, el cuerpo físico, en donde el espíritu vendrá a habitar; y esta morada es una choza, un palacio o un templo, según la calidad de los materiales que hayan logrado procurarse.
El hombre no crea, pues, los pensamientos; tan sólo los atrae o los repele, porque también en este terreno hay leyes de atracción y de repulsión. Si fuese él quien pudiese crearlos, también debería poder destruirlos; pero no es éste el caso, vosotros mismos lo habéis experimentado. iCuántas veces os encontráis con pensamientos que se os echan encima, como si se tratase de avispas o de mosquitos! iY os resulta imposible desembarazaros de ellos ! ¿Por qué? Porque habéis creado las condiciones adecuadas para atraerlos; habéis dejado que las impurezas se instalen en vosotros y eso atrae a criaturas que gustan de estas
suciedades. iPurificaos y veréis qué pensamientos os vienen! Hay pensamientos en todas las regiones del espacio… hasta el mundo de las Ideas del que habla Platón ¿Qué son las Ideas? Son principios eternos, arquetipos, poderes que trabajan para formar y modelar el universo. Son divinidades. Cada Idea es una divinidad.
Diréis: «Pero entonces, ¿cómo y con qué atraemos los pensamientos? ¿Acaso creamos unos pensamientos que atraen a otros? » No, la verdad es que venimos al mundo con unos pensamientos que ya están instalados en nosotros; estos pensamientos son semejantes a obreros que participan en la construcción de nuestra existencia.
Y cada uno de nosotros somos, también, un pensamiento. El universo entero no está poblado de otra cosa que de pensamientos del Señor; El piensa y todas las criaturas visibles e invisibles son sus pensamientos. Podemos decir, pues, que únicamente Dios piensa, y nosotros pensamos en tanto que somos capaces de acercarnos a El y de identificarnos con su espíritu. Mientras no estemos llenos del Espíritu divino, son otros seres los que piensan a través nuestro y disponen de nosotros.
Evidentemente estos seres pueden ser de diferentes clases. Cuando estáis sumergidos en el gozo, cuando estáis maravillados, cuando tenéis pensamientos de una gran elevación, de una gran pureza, estos pensamientos son espíritus muy poderosos que vienen a visitaros para recompensaros, para ayudaros a continuar por el buen camino. Su presencia crea en vosotros un estado magnífico, y después se van, con lo cual perdéis este estado. Tratáis de revivirlo y no lo conseguís. Si fueseis vosotros quienes los hubieseis creado, deberíais poder revivirlos cuando quisieseis, como quisieseis y tantas veces como quisierais. Pero no, sólo son visitantes. Tienen su itinerario, su programa, y cuando preparáis en vosotros las condiciones adecuadas, os dan, al pasar, sus bendiciones.
Pero como os decía hace un rato, los pensamientos son entidades que están al servicio del hombre y gracias a los cuales éste puede atraer a otras entidades. Imaginad que tenéis servidores en vuestra casa: les encargáis que preparen un festín y que vayan a invitar a tal o cual persona. Pues bien, vosotros no sois estos invitados, ni tampoco estos servidores. Sois el dueño o la dueña de la casa, y ellos son vuestros servidores. De la misma manera, el hombre tiene dentro de sí, desde su nacimiento, a su servicio, un cierto número de servidores: los pensamientos, pero también los sentimientos y los impulsos, que son entidades independientes. Bien sé que os es difícil aceptar una idea semejante, porque no es así como os han instruido. Incluso hay sabios que dicen que los pensamientos son el resultado de las secreciones del cerebro, iexactamente como la bilis es una secreción de la vesícula! Pues no, esto es erróneo.
Por tanto, mientras tengamos servidores dentro de nosotros, podemos preparar las condiciones necesarias para que el Cielo venga a visitarnos e instalarse en nosotros bajo forma de dones, de virtudes, de poderes. Y cuando dejamos de ser razonables estas entidades nos abandonan, porque no soportan vivir en semejantes condiciones : no soportan la fealdad, los olores nauseabundos, las fermentaciones; y se van. Si pudiésemos crear nosotros mismos nuestros pensamientos, deberíamos fabricarnos nuevas facultades o retener nuestros dones, pero no perderlos. Y, sin embargo, icuántos han perdido su talento de cantante, de pintor, de músico, etc… o sus facultades de sanador, de clarividente !
Continuamente las entidades entran en nosotros o nos abandonan. Interiormente hay en nosotros un gran trajín, porque somos como una casa con muchos pisos y habitaciones por donde va y viene una muchedumbre de inquilinos. Sí, y a menudo el dueño de la casa es un pobre hombre que está encerrado en una pequeña celda en alguna parte, y nadie le obedece, ni siquiera le escucha. Son los demás, los inquilinos, los servidores, los que le imponen su voluntad. Han hecho la revolución, lo han encerrado en un calabozo, y apenas le dan un pedazo de pan y un poco de agua para que no se muera de hambre y de sed; y son ellos los que dirigen, los que gobiernan…
¿No me creéis? Sí, hay muchas personas que no son dueñas de la situación, que no son los reyes de su propio reino. Todos los que habitan en ellos comen, beben, disfrutan, y ellos, los pobres, no pueden impedírselo, no pueden hablar, nadie les escucha. ¿Por qué? Porque no han sido razonables : se abandonaron a los placeres más bajos, a sus caprichos, y atrajeron así un número cada vez mayor de entidades inferiores que les tienen ata. dos. Sólo les queda la posibilidad de constatar lo que sucede, sin poder cambiar nada de nada. Así que, ahora, para restablecer la situación, deben buscar ayuda, amigos, a fin de poder expulsar a los enemigos y tomar de nuevo la dirección de su reino. No pueden esperar, deben reaccionar inmediatamente; de lo contrario la cosa irá de mal en peor.
Evidentemente os resulta difícil comprender que no sois vosotros quienes creáis los pensamientos, pero esa es la realidad. El hombre dispone de muchos pensamientos que son sus sirvientes, exactamente como un padre puede tener una decena de hijos que están con él para ayudarle en su trabajo, pero que no han sido creados por él. El padre y la madre han dado el cuerpo físico, pero el espíritu ha venido de otra parte. En tanto que espíritus, también nosotros somos un pensamiento, pero no somos nosotros quienes hemos creado este pensamiento, sino el Señor. Nosotros somos, pues, un pensamiento poderoso, bien armado, y que tiene a su servicio a muchos otros pensamientos.
Nosotros somos una creación del Señor, y El es el único que crea los pensamientos y que los envía. Los ángeles y los arcángeles también son pensamientos del Señor; y el universo es el templo que el Señor ha poblado con sus pensamientos, es decir, con servidores, entidades, espíritus. El Señor ha creado los pensamientos, los espíritus; y el universo es la morada que ha sido formada para acogerlos.
De la misma manera, el hombre prepara las condiciones, la morada en la que recibirá a los pensamientos. El no los ha creado, como tampoco crea la vida que da a sus hijos. Los padres son como preceptores, les han enviado criaturas para que las cuiden, para que las eduquen. Ni siquiera saben de dónde vienen ni quiénes son, pero lo que sí deben saber es que un día tendrán que dar cuenta sobre la forma en que han cumplido su tarea. Si han sido descuidados, poco atentos, serán castigados; pero si han sido buenos preceptores, recibirán su recompensa por el trabajo realizado.
Reflexionad sobre esta comparación entre los pensamientos y los hijos; quizá os parezca demasiado simple, insuficientemente filosófica; sin embargo, ésta es la verdad. Estáis rodeados por vuestros pensamientos como por vuestros propios hijos. Sí, itoda una chiquillería ! Hay que alimentarles, lavarles, instruirles. Sin que seamos conscientes de ello, algunos están agarrados a nosotros, toman nuestras fuerzas, nos agotan; otros se van por el mundo, a otra parte, para robar y saquear. Pero puesto que en el mundo invisible existe también una especie de policía, ésta viene a buscaros para haceros responsables de las majaderías que cometen vuestros hijos; y entonces os llevará ante los tribunales de arriba, iY os condenan a pagar daños y perjuicios ! Tenéis penas, tribulaciones, tristezas, ¿y no sabéis por qué? Sencillamente porque en el mundo invisible tenéis deudas que pagar.
He ahí por qué siempre he insistido sobre el hecho de que con nuestros deseos y nuestros pensamientos debemos formar hijos angelicales, divinos, los cuales estarán a nuestro alrededor y sólo nos aportarán bendiciones.

cóM0 SE REALIZA EL PENSIAMENTO
EN LA MATERIA
Hay que volver una y otra vez sobre la cuestión del pensamiento : qué es, cómo trabaja, cómo se realiza en la materia y cuáles son las condiciones necesarias para que se realice. Muchas cosas en la vida dependen de la correcta compresión de esta cuestión. Si no está clara, un gran número de problemas se quedarán sin solución.
Algunos espiritualistas, habiendo leído en alguna parte que el pensamiento es una fuerza todopoderosa, pero sin haber estudiado en qué casos no lo es, se lanzan a hacer ejercicios de concentración para obtener resultados en el plano físico; y, como no los obtienen, se decepcionan. Pero, aunque se concentren durante años no conseguirán nada, porque no han estudiado bien la cuestión. Ciertamente el pensamiento es todopoderoso, pero para saber en qué consiste su poder hay que conocer en qué región y con qué materiales trabaja y también cómo influye en otras regiones, distintas de la suya, hasta descender a la materia.
La naturaleza ha establecido leyes. Entonces, ¿por qué debería perder el hombre tanto tiempo y fuerza para conculcar estas leyes? Si queréis atraer un terrón de azúcar desde el azucarero hasta vuestra boca, podéis concentraros todo lo que queráis, no se moverá… y entonces os sentís decepcionados, desanimados. Pero si lo tomáis con la mano y lo metéis en vuestra boca, i se acaba el problema ! La naturaleza nos ha dado una mano para coger los objetos. Diréis : «Pero entonces, ¿qué debemos hacer con el pensamiento? » Con el pensamiento podemos realizar cosas mucho más importantes, pero hay que conocer su naturaleza, su mecanismo, y saber cómo trabaja.
El pensamiento es una fuerza, una energía, pero también es una materia extremadamente sutil que trabaja en una región muy alejada del plano físico. Tomemos el ejemplo de las antenas. Habéis visto antenas de radio o de televisión sobre los tejados o en lo alto de una torre, y sabéis que sirven para captar ondas, vibraciones. Con tanto tiempo como llevan ahí, ¿están acaso recubiertas de alguna materia? ¿Ha quedado en ellas algún poso de lo que han captado? No, no han cambiado en peso ni en volumen; ciertamente que han recibido algo, pero este algo no es material. Para producir ondas siempre se necesita un punto de partida material, pero las ondas en sí mismas no son materiales. Así pues las antenas captan vibraciones, ciertas longitudes de ondas, y luego las transmiten a todo tipo de aparatos, los cuales, a su vez, transmiten estos movimientos a otros aparatos que desencadenan los fenómenos físicos.
/O bien suponed que hay una bola, ahí, en el suelo; con la mano, o con la ayuda de un objeto le doy un golpe, y, al golpearla, le comunico una energía. No le he comunicado nada material, pero esta bola se pone a rodar porque se ha producido una transmisión de energía que la ha puesto en movimiento, el cual se mantendrá hasta que esta energía se agote o hasta que encuentre un obstáculo.
Estos ejemplos pueden haceros comprender que los pensamientos que formamos no afectan todavía a la materia densa, visible; sólo influyen y hacen vibrar aquello que se acerca más a su naturaleza, es decir, a los elementos sutiles que existen en nosotros y en los demás. Nuestro pensamiento, por lo tanto, se comunica exactamente de la misma forma que la energía motriz se comunica a la bola.
El pensamiento en tanto que energía, vibración o fuerza, es percibido por determinados centros que están provistos de antenas; estas antenas, situadas en el cerebro, o incluso más arriba, en el plano etérico, se ponen a vibrar y a transmitir mensajes a los demás aparatos; entonces se producen grabaciones, se ponen en marcha distintos mecanismos y hay circulación de fuerza, de energía por todo el cuerpo. Evidentemente, no lo vemos; y es inútil esperar resultados en el plano físico. Pero se ha producido un cambio en el plano sutil; y ahora, si conseguimos que la comunicación se establezca con otras regiones más densas, con otros aparatos mucho más groseros, llegaremos al restablecimiento completo de todo el sistema de comunicaciones. Como en una fábrica, mirad : todo está conectado, todo está preparado; sólo hay un botón, un simple botón que hay que pulsar; como está conectado con muchos engranajes y circuitos de transmisión, todas las máquinas se ponen en marcha…
Si llegamos a realizar una conexión análoga en el ser humano, el pensamiento puede producir inmediatamente resultados tangibles en la materia. Pero si la comunicación no se establece de manera correcta de un plano a otro, el pensamiento no puede actuar inmediatamente: hay agujeros, zonas muertas, y la corriente no pasa.
El pensamiento que el hombre proyecta actúa ya en su región, arriba, y pone en marcha aparatos de una gran sutilidad, pero no puede producir nada en el plano físico mientras los relés de transmisión no estén instalados. En cuanto se establece la comunicación, las energías circulan y pueden afectar a la materia. Entonces sí, el pensamiento es poderoso, es mágico, se manifiesta totalmente.
Ahora, para que quede claro, sabed que cuando decimos que el pensamiento se realiza es absolutamente cierto, pero hay que comprender cómo. Tomemos el ejemplo de un hombre que se convierte en ladrón. Al principio se contenta con imaginar: « iAh ! Me bastaría con colarme por allí, alargar el brazo… » Todavía no lo desea suficientemente ni tiene el valor de hacerlo; solamente de vez en cuando se entrega a estos pensamientos, se imagina la escena, las circunstancias : la multitud en el metro o en unos grandes almacenes, y su mano que se desliza en un bolsillo, en un bolso o en un escaparate. Pero todo eso permanece aún en el plano mental; todavía es incapaz de realizarlo. Sin embargo, puesto que este pensamiento se ha grabado, desencadena ciertos engranajes en el plano astral y, desde allí, se franquea el camino para descender hasta la materia. Y la materia, aquí, para nuestro ladrón, es el acto, el gesto, la aplicación. Al principio es como si no ocurriese nada: lo que el hombre trama permanece invisible; en apariencia es un ser honesto, íntegro. Pero su pensamiento ya ha descendido al plano del sentimiento : empieza a desear ardientemente su realización, y esta realización no se demorará. Las comunicaciones, las conexiones se están estableciendo; y he ahí que, un buen día, su mano se apodera con toda naturalidad de un monedero o de un objeto. Ved, pues, que su pensamiento, que estaba muy arriba en el plano mental, descendió al plano astral, al plano del deseo, y, desde éste, al plano físico. ¿Cómo podemos decir, entonces, que el pensamiento no se realiza?
Tomemos otro ejemplo. Un hombre es tranquilo, pacífico, idealista. Cuando le dan una bofetada, incluso pone la otra mejilla. Pero he ahí que un día, leyendo determinadas obras históricas, reflexiona sobre las ideas de ciertos pensadores, de ciertos hombres políticos del pasado que conmovieron la sociedad y arrastraron a las multitudes a todo tipo de aventuras. Se apasiona por ellos, se nutre con sus obras y se vuelve cada vez más audaz. Finalmente se inscribe en un partido, empieza a actuar, y se vuelve capaz de persuadir, de arrastrar a los demás; y helo ahí a la cabeza de una revolución en su país. Todo empezó con unas ideas, unas teorías, una filosofía. ¿Cómo, pues, negar que el pensamiento es de un poder formidable? Es invisible, no consigue mover un terrón de azúcar, ipero puede movilizar a millones de hombres/

El pensamiento pasa a través de las paredes y de los objetos sin dejar huella, y para que actúe sobre la materia hay que construir puentes, es decir, cadenas de intermediarios. Hacedlo pasar por estos intermediarios y veréis que es capaz de poner en movimiento al universo entero. Este es el significado de la frase de Arquímedes : « iDadme un punto de apoyo, y moveré la tierra!» El punto de apoyo era este intermediario. Siempre hace falta un intermediario, y el pensamiento sólo es poderoso y activo si se le hace pasar a través de intermediarios que le permitan descender a la materia.
Tenéis ideas, ideas magníficas, incluso divinas; de acuerdo, pero, ¿conseguís verdaderamente resultados?… ¿No? Ello demuestra que debéis trabajar aún para hacer descender estas ideas hasta el plano físico. Sí, ésta es la cuestión, que hay que hacerlas descender. Decís : « Tengo ideas. » iBravo ! Esto está muy bien; pero estas ideas no evitarán que os muráis de hambre y de sed si no sabéis cómo plasmarlas en actos. No basta con tener ideas. Muchos las tienen, pero viven de tal forma que nunca se produce una verdadera comunicación entre estas ideas y sus actos. Hace falta un intermediario, un puente; y este intermediario es el sentimiento. A través del sentimiento las ideas toman carne y hueso, conectando con la materia.
El sentimiento es, pues, esta palanca capaz de actuar sobre la materia. El pensamiento, demasiado lejano, demasiado sutil, no consigue afectar ni hacer vibrar nada. Sólo puede afectar a nuestras «antenas», a nuestros aparatos más sutiles que están situados muy arriba, en el ámbito del espíritu. Para alcanzar la materia, el espíritu debe pasar a través del alma, es decir, a través del intelecto y del corazón. Puedo explicaros esto por analogía, con la ayuda de un fenómeno que todos vosotros conocéis : la acción del sol sobre el aire, el agua y la tierra.
El sol calienta el aire y el vapor de agua, los cuales forman la atmósfera; el aire caliente tiende a elevarse, creando zonas de baja presión, mientras que el aire frío se comprime, se concentra en el suelo, creando zonas de alta presión. Entonces circulan vientos desde las zonas de alta presión hasta las de baja presión. Cuando la diferencia de presión se acentúa, los vientos se hacen muy violentos y pueden producirse tornados y huracanes devastadores. Además, bajo el efecto del calor del sol el agua de los océanos, de los mares, de los lagos y de los ríos se evapora, asciende. Cuando el aire alcanza el estado de saturación, el vapor de agua se transforma en lluvia o en nieve, y los aguaceros y los torrentes actúan sobre la tierra y modelan el relieve. Estos fenómenos atmosféricos se producen diariamente en toda la superficie de la tierra, y su causa es el sol.
En nosotros el sol corresponde al espíritu, el aire al pensamiento, el agua al sentimiento, y la tierra al cuerpo físico. Cuando el espíritu actúa sobre el pensamiento, éste arrastra, a su vez, al sentimiento, y éste se echa sobre el cuerpo físico para hacerle correr, gesticular, hablar. El cuerpo físico se mueve, pues, bajo el efecto del sentimiento; el sentimiento es despertado por el pensamiento; y el pensamiento nace bajo la influencia del espíritu. Este mecanismo está ahí, cada día, ante nuestros ojos: bajo la influencia del aire, el agua modela, da forma, esculpe la tierra. Algunos lugares se llenan de aluviones, otros se erosionan, mientras que sus materiales son arrastrados al mar, y así sucesivamente… De la misma forma, mediante su espíritu, mediante su pensamiento, el hombre puede actuar sobre el cuerpo físico, siempre que ponga el aire y el agua entre ambos. El aire representa aquí el sistema nervioso, y el agua representa la sangre. El sistema nervioso regula la circulación de la sangre en el organismo, y la sangre deposita ciertos elementos y elimina otros, con lo cual, de esta manera, modela el cuerpo físico.
Podemos estudiar este tema de manera más detallada, pero para hoy os indico tan sólo algunas grandes líneas. A mí lo que me interesa es la idea general, y podemos sacar esta conclusión : si el ser humano supiese interpretar y aplicar en su vida interna este proceso natural, normal, de la acción del sol sobre la tierra, por intermedio del aire y del agua, podría obrar grandes transformaciones dentro y fuera de él. iEn esto consiste el poder del pensamiento !
Así pues, ante todo, hay que saber que el pensamiento no puede ejercer directamente su poder en el plano físico. Hacen falta intermediarios. No tomamos las brasas o la sopa con la mano sino con unas tenazas o con un cucharón. Con todo sucede lo mismo. Un brazo, por ejemplo, no es más que un intermediario entre el pensamiento y el objeto. Cuando tomo este terrón de azúcar, ¿quién es el que actúa? Es mi pensamiento. Sí, por intermedio de mi brazo, el que actúa es mi pensamiento. Y suponed ahora que mi pensamiento permanezca inactivo… Tengo el brazo, pero ningún pensamiento, ningún deseo le impulsa a coger este azúcar : pues bien, mi brazo no irá a cogerlo. En este sentido podemos hablar del poder del pensamiento.
Siempre es el pensamiento el que hace correr a la gente o el que la detiene, el que suscita las guerras, las devastaciones, o las más nobles empresas… Sí, el pensamiento es activo, pero siempre que haya brazos para realizarlo. Y el hombre es, también, un ejecutante, un brazo. El brazo del hombre es un símbolo del propio hombre que representa, entonces, otro brazo. Sí, el brazo es un resumen del hombre; el hombre es un brazo para el pensamiento y quizá el pensamiento también sea un brazo para otros pensamientos de regiones cada vez más elevadas, hasta llegar a la Divinidad, que utiliza todos los brazos, es decir, a todas las criaturas.
Y he ahí por qué la Ciencia iniciática ha formulado en todo tiempo la idea de que todo lo que vemos en la naturaleza: los animales, los insectos, los árboles, las montañas, los lagos, los frutos, las flores… no son sino pensamientos cristalizados. Sí, pensamientos proyectados por Dios y que se han hecho visibles. Vosotros también sois pensamientos materializados. El hombre es un pensamiento, una idea… Y para saber ahora cuál es el pensamiento, cuál es la idea que está en el origen de una criatura, basta con fijarse en la forma de esta criatura. Si un hombre es perfecto, se debe a que el pensamiento que le ha dado nacimiento es perfecto. Cada pensamiento se materializa : el pulpo, el gusano, el escorpión, el tigre, han tomado el color, la forma, el aspecto del pensamiento de maldad, de odio, de astucia, o de sensualidad. Así pues, cada pensamiento, cada idea — aunque estos dos términos « idea » y « pensamiento » tengan un sentido diferente — tiene una /forma, un color, una dimensión. Por eso todos los Iniciados ven y consideran al mundo como una creación del pensamiento, como una condensación del pensamiento, del pensamiento divino.
Cuando los hombres tienen pensamientos y deseos divinos, éstos se realizan ya en algún lugar del universo, y también en su mismo ser. Y cuando los hombres son negativos, crueles, sus pensamientos y sus deseos se realizan también siempre, bajo una u otra forma, en algún lugar del mundo, y dentro de sí mismos. Evidentemente esto no es inmediatamente visible; pero un buen día todo aparece. Y lo que hay que saber también es que todas las plantas venenosas y todos los animales peligrosos son alimentados, nutridos y sustentados por los malos pensamientos y los malos sentimientos de los humanos. Sí, el veneno que contienen se destila en algún lugar y va a reforzar la nocividad de estos animales y de estas plantas. Mientras que los buenos pensamientos o los buenos sentimientos de todas las criaturas visibles e invisibles van a reforzar todo lo que en la naturaleza es bello, encantador y perfumado. Sin saberlo, pues, participamos en la creación, en lo que tiene de mejor o de peor. /
Lo que impide a los humanos comprender los efectos de sus pensamientos y de sus sentimientos es el hecho de que estos efectos no son inmediatos. Pero son los efectos inmediatos los que deben convenceros. Algunos dicen : « Puesto que no vemos los resultados, nos es imposible creer. » Pero los Iniciados, que se han tomado el trabajo de observar, de constatar, de verificar lo que sucede en la naturaleza, saben que todo acaba por condensarse. Exactamente como sucede en la cristalización de las sales. Observáis un líquido en el que un químico ha hecho disolver una sal y decís : este líquido no hay nada», porque no veis nada. «Espere, dice el químico, vamos a calentarlo.>> Y bajo el efecto del calor aparecen los cristales. Si damos a una sal las condiciones adecuadas, cristaliza. También hay muchas cosas en la cabeza de los humanos: si les dais las condiciones adecuadas, veréis cómo se materializan en actos.
/ Os diré ahora que el pensamiento puede realizarse también de otra manera. Alguien quiere, por ejemplo, poner sal en una sopa mediante el pensamiento. En mi opinión, ya os lo dije, es preferible salar la sopa itomando la sal con la mano ! Pero, suponed que algunos conozcan las leyes de materialización del pensamiento tal como se practican en las sesiones espiritistas; pueden, entonces, materializar una mano fluídica, y con esta mano, que está ya condensada pero que es invisible, irán a buscar la sal y la pondrán en la sopa. El pensamiento es, pues, capaz de alcanzar la materia, pero por intermedio de otro plano : hay que envolverlo con una materia más densa, con materia etérica, y esta materia etérica es la que alcanzará la materia física, porque ambas pertenecen a la misma región y son, por tanto, afines.
Para que el pensamiento pueda actuar sobre los objetos y sobre los seres, hay que condensarlo. Y ello es factible: trabajando durante mucho tiempo sobre determinadas creaciones mentales, y añadiéndoles luego partículas de su propia materia, el hombre acaba por revestir estas formas-pensamiento con materia física. Algunos faquires pueden hacerlo rápidamente, porque conocen las técnicas que permiten materializar una forma-pensamiento para que ésta sea visible y tangible. Pero lo que se puede llegar a obtener de esta manera no es de un grado muy elevado. Realmente es fantástico mandar polvo con el pensamiento o hacer que se materialicen frutos o flores, pero, ¿de qué pueden servir semejantes proezas para la venida del Reino de Dios ?
Debéis saber que los Iniciados no están interesados en producir fenómenos de este género. Pueden hacerlo, pero conocen muchas otras cosas que les hacen comprender que estas actividades no son muy rentables y que perderían mucha energía y mucho tiempo para nada. iEs mucho más fácil servirse de la mano para salar la sopa !
Pero entonces, ¿en qué se concentran los
Iniciados? En otras actividades mucho más importantes. Trabajan para producir transformaciones positivas en la cabeza de los humanos. Porque una vez producidas estas transformaciones, la cabeza encontrará el medio de comunicar con el sentimiento, y el sentimiento con la acción… y así, de esta manera, los humanos acabarán por tomar la dirección correcta. He ahí, pues, una actividad más útil que la de concentrarse en desplazar, levantar o torcer objetos, porque dedicándose a este género de prácticas no se hace nada en el alma, en el corazón y en el intelecto de los humanos para mejorarles, instruirles y conducirles hacia Dios. Algunos yoguis o magos se han cristalizado en unos fenómenos de escasa importancia, mientras que los verdaderos sabios se dicen : «Es posible, podemos hacerlo, pero perdemos demasiado tiempo y energía, y, ¿para conseguir qué? iMuy poca cosa ! No vale, pues, la pena. Vamos a concentrar nuestra energía para trabajar en otros campos que son infinidad de veces más importantes para el futuro de la humanidad. » Así es como razonan los sabios.
Verdaderamente me asombra ver a ciertos faquires, a ciertos yoguis que se han especializado en la ejecución de números inverosímiles, encandilando a los papanatas. Aquél que posea dones psíquicos excepcionales, capacidad de concentración, y un poder del pensamiento fuera de lo común, debe usarlos para la búsqueda del Reino de Dios, no para exhibiciones circenses.
Por lo tanto, no os aconsejo que os embarquéis en estos ejercicios de magia. El saber que poseemos únicamente debemos aplicarlo en un trabajo que valga la pena y que sea, verdaderamente, de la mayor importancia para el futuro de la humanidad. Y puesto que ahora sabéis que el pensamiento tarde o temprano se realiza, debéis estar más esperzanzados, más animados, sin esperar obsesivamente resultados inmediatos. Si esperáis resultados inmediatos os decepcionaréis, os desanimaréis y lo abandonaréis todo; y sería una lástima.
¿Qué hacemos, pues, en la Fraternidad Blanca Universal? Trabajamos para construir puentes. Os he dicho hace mucho tiempo, que sois obreros de Puentes y Caminos. Sí, construís puentes entre vosotros y el sol, entre vuestro pensamiento y la materia, ni más ni menos; pero debido a que esta instalación es delicada y complicada, hace falta mucho tiempo. Sin embargo, una vez que la instalación esté terminada, iveréis qué bien funciona todo! Pulsaréis •un botón en la fábrica, y todas las máquinas se pondrán en marcha… siempre y cuando todo esté bien conectado.
Fijaos en los relojes : poseen un resorte que pone en movimiento el engranaje, es decir, un el pensamiento
sistema de ruedas que transmiten el movimiento desde las más grandes a las más pequeñas, hasta aquéllas que están en contacto con las agujas y las hacen avanzar. El resorte no está directamente conectado con las agujas porque les daría un impulso demasiado brusco. Hay intermediarios entre ambos para controlar el movimiento, para dosificarlo y regularlo con precisión. Y así las agujas avanzan… Ved que también ahí existen intermediarios entre el principio que da el impulso y los órganos que ejecutan una orden o señalan un resultado. Y todavía hay otros muchos mecanismos en un reloj que encontraréis también en el organismo humano. El que observa y razona correctamente verá en todas partes esta gran verdad; en física, en química, en biología, en geografía, en historia, en sociología, en psicología, en todo.
Para que el cuerpo físico o la tierra se transforme, hay que establecer primeramente las comunicaciones con el mundo del espíritu, con el Cielo… Podemos también decir con el mundo de las Ideas de que hablaba Platón, es decir, con el mundo inteligible, con el mundo de los arquetipos, que para mí no es otro que el mundo divino. Estas vías de comunicación pasan por el alma : el espíritu no llega a alcanzar la materia sino a través de este intermediario que es el alma, a la que corresponden, en el organismo humano, el sistema nervioso y el sistema circulatorio. El sistema nervioso está más ligado al espíritu, y el sistema circulatorio lo está más a la materia. El sistema nervioso es análogo al aire, que alimenta al fuego, es decir, al espíritu; el sistema circulatorio es análogo al agua que nutre a la tierra, es decir, al cuerpo físico. Hay que estudiar estos intermediarios, el aire y el agua, a los que corresponden en el plano psíquico el pensamiento y el sentimiento.
En lo alto, por consiguiente, está el espíritu que influye en el pensamiento. El pensamiento es más material que el espíritu y está siempre conectado con el sentimiento. Si pensáis, por ejemplo, que un amigo resulta verdaderamente dañino y peligroso para vosotros, vuestros sentimientos cambian, y dejáis de amarle. Inversamente, si descubrís que un ser por el que no sentíais ningún aprecio puede ser benéfico para vosotros, que es la Providencia quien ha dispuesto que lo encontraráis para vuestro bien, empezáis a amarlo. El sentimiento varía según la naturaleza de los pensamientos, icuántas veces lo he verificado! Y cuando el sentimiento existe impulsa al hombre a actuar, porque el sentimiento quiere expresarse a través de la acción. Pensáis ene una mujer: si no sentís nada por ella sólo pensáis que es bonita, que es hermosa, y la dejáis en paz. Pero aparece el sentimiento, y entonces, de golpe, os mostráis el pensamiento
emprendedores, El sentimiento no espera, os pone en movimiento, y corréis a comprarle flores, a cortejarla o a besarla. Cuando no hay sentimiento, aunque la encontréis encantadora, maravillosa, pensáis : « iBah ! No me dice nada. » Pero en cuanto el sentimiento está presente ya no es lo mismo; se realiza inmediatamente en la materia porque se desencadena un mecanismo que está ligado a ella.
No tratéis de alcanzar la materia directamente con vuestro pensamiento; no lo conseguiréis. El pensamiento sirve, sobre todo, para conocer, para comprender, para orientarse, pero no puede actuar sobre la materia si el corazón no interviene. En tanto que el deseo y el sentimiento no estén despiertos en vosotros, no hacéis nada. Quizá actuéis por determinadas razones, pero lo hacéis sin convicción, sin gusto. Algunas personas no experimentan ningún sentimiento, y entonces actúan, pero como autómatas. Mientras que si el sentimiento está presente… iOh ! evidentemente, eso no quiere decir que uno se comporte mejor. A menudo se comporta peor, puesto que ignora absolutamente por qué actúa. Pero por lo menos sabe que se siente impulsado, y va directamente al grano.
He dejado de lado muchos detalles y me he detenido solamente en lo esencial para que todo resulte más claro. Retened, pues, que el pensamiento es un poder, pero que hay que comprender este poder de una manera correcta. Mientras no hayáis preparado el instrumento, el intermediario, la palanca, el brazo, no creáis que vuestros pensamientos van a realizarse; se quedarán en lo alto, flotando en el plano mental. Se grabarán, desde luego, pero no producirán resultados tangibles en la materia. Mientras que si los hacéis descender hasta el plano del sentimiento, se producirán resultados visibles.
Consideremos ahora la cuestión del hipnotismo. Dais, por ejemplo, un trozo de papel a alguien, diciéndole : « Es una rosa, huélela, ¿cuál es su perfume? » Y os explica qué tipo de perfume exhala esta rosa. Eso se debe a que la persona está en un estado hipnótico en el que el pensamiento se realiza instantáneamente, no en el plano físico, sino en el plano mental. Este hombre ha captado vuestro pensamiento. Vuestro pensamiento, con las palabras que habéis pronunciado, ha formado ya la rosa en el plano mental; y como el hombre no se encuentra en el plano físico, respira con un olfato más sutil, en el plano mental. Huele, pues, el perfume de la rosa; no se engaña. O bien, si por ejemplo dais agua a alguien diciéndole: /coñac, vas a emborracharte», entonces bebe, y verdaderamente se emborracha. ¿Qué ha sucedido? ‘También en este caso está en otra región, en la cual este agua ya no es agua, sino alcohol. Esto demuestra que el poder del pensamiento es absoluto e inmediato, pero, ¿dónde? En el plano mental.
/Sabiendo esto podéis construir, realizarlo todo de un solo golpe, pero en lo alto, no en la materia. ¿Queréis palacios, queréis parques, jardines, coches, bailarinas, pájaros cantores?… Los tendréis inmediatamente. Si fueseis un poco más clarividentes, los veríais porque son reales. Decís : « Pero no hay nada, no los toco. » Bien, para eso, para poder tocarlos, iquizá necesitéis siglos ! Así es como debemos comprender esta cuestión.
Podéis hacer toda clase de experiencias. Por ejemplo, supongamos que sopla un viento muy desagradable. Pronunciad unas palabras para amansarlo, diciéndole : amable eres ! iQué dulce ! No eres malo, al contrario, me agradas. » Y unos minutos después… iOh ! evidentemente no es el viento el que ha cambiado, sino vosotros. Algo en vosotros se ha transformado y el viento se convierte en algo semejante a una caricia. Pero hay que saber pronunciar ciertas palabras y la gente se olvida de pronunciarlas para sugestio/narse. Diréis : «Pero cuando uno se sugestiona, todo son mentiras, ilusiones. » iAh, no ! Son creaciones. Las sugestiones son creaciones sutiles; hemos captado algo con nuestras antenas y éstas lo han transmitido hasta la epidermis o hasta las papilas, es decir, hasta las células más sensibles. Así es como mucha gente puede ser sugestionada, incluso gente normal. ilnfinidad de veces se ha /sugestionado a la gente ! iEs increfl)le ! Sí, multitudes enteras. Un hombre dotado de un pensamiento fuerte y de un cerebro muy poderoso dice ciertas cosas, y todo el mundo empieza a sentirlas. iLa historia está llena de casos parecidos !
De todo ello sacad una conclusión. Trabajad con el pensamiento, pero no os imaginéis que el pensamiento se realizará inmediatamente en el plano físico. Decid: «Sí, a veces basta con pronunciar unas palabras para sentirse inmediatamente en otro estado. » Sí, pero como acabo de explicaros, esto no se produce en el plano de la materia y de las formas cristalizadas, sino en el plano astral y en el plano mental; es ahí donde habéis captado algo. El cambio, pues, puede ser inmediato, pero en lo alto. Si estáis arriba, vuestro pensamiento se realizará inmediatamente.
Por otra parte, también en el mundo físico el pensamiento puede realizarse inmediatamente. Algunos magos o hechiceros son capaces de hacer que estallen tempestades o de calmarlas, de provocar enfermedades o curaciones… Sí, pero han trabajado con los intermediarios, con los « puentes y caminos Pero a vosotros, en todo caso, no os aconsejo que os lancéis a ejercitar el poder de vuestro pensamiento sobre la materia. ‘frabajad con el poder del pensamiento, pero en lo alto, pidiendo lo mejor para vuestra evolución y la del mundo entero. Allí, siempre obtendréis resultados… Y luego, armaos de paciencia y esperad…
Mi fe, mi confianza, no están fundadas en el vacío, en ilusiones, sino en una ciencia. Todo lo que creo, todo lo que espero, todo lo que hago está fundado en un saber, y vosotros podéis penetrar tranquilamente en este saber. Si no obtenéis resultados no podéis decir que todo lo que os han enseñado es mentira, sino que debéis revisar de nuevo vuestras instalaciones, porque posiblemente en ellas falten algunas piezas. Resulta imposible saber la hora si hay polvo en vuestro reloj : tenéis que llevarlo a limpiar. Así pues, si algo no funciona en vosotros, no culpéis a la ciencia; quizá vuestro saber no esté completo.
Una vez hayáis comprendido esto, tenéis todas las posibilidades de crear. Porque las criaturas del espíritu son las verdaderas creaciones. ¿Que no las veis? Esto no tiene ninguna importancia; no os paréis en la cuestión de ver o no ver. Debéis saber que se trata de realidades, y con eso basta. Creyendo en su realidad, ayudáis a que estas creaciones se encarnen mucho más rápidamente en la materia. Sí; si conocéis perfectamente estas verdades podéis facilitar el trabajo de todos los espíritus luminosos en el mundo, y en este trabajo todos vosotros estáis destinados a participar un día plenamente, conscientemente. Si hasta ahora vuestro trabajo ha sido ineficaz, se debe a que no estábais preparados; los intermediarios todavía no estaban preparados, no habíais trabajado aún suficientemente con ellos, ni siquiera les conocíais; y, ¿cómo trabajar en algo que no se conoce? Sin embargo, puesto que ahora conocéis su existencia y su importancia, con la plenitud de la fe llegaréis a trabajar con estos intermediarios, y después podréis lanzaros en la realización de fantásticas creaciones.
Algunos de vosotros ya están empezando a realizar estas creaciones, pero todavía son híbridas, endebles e inestables, porque no estáis muy convencidos ni sois muy conscientes. y una parte de vuestros pensamientos va por un lado y la otra por otro… Unos días sois más conscientes, estáis de acuerdo con vuestro ideal divino, estáis más decididos, por fin, a poneros en armonía con él. Pero otros días decís: «Bueno, bueno, hoy me dejo llevar y mañana ya veremos… Hoy me hago una pequeña concesión, pero mañana me recuperaré. » Bien, como queráis, pero no os extrañéis si vuestro pensamiento sigue siendo ineficaz. /
« Ahora bien, diréis, ¿cómo ponerse en contacto con el mundo del espíritu? » Os hablaba hace un rato de las antenas que captan las ondas,el pensamiento
las vibraciones. El hombre posee antenas parecidas, antenas espirituales. Pero mientras que las antenas materiales de radio y de televisión son fijas, las antenas espirituales son móviles, extremadamente móviles, porque están vivas. Estas antenas son comparables a una serie de diapasones, los cuales, según su longitud, vibran para determinadas longitudes de onda con las que están en resonancia, en afinidad. Podéis hacer la siguiente experiencia : colocáis sobre unos soportes varios diapasones de longitudes desiguales y tocáis diferentes notas en el piano : do… mi… la… Para cada nota oís un diapasón que responde : es aquél que se encuentra en perfecta afinidad con la onda que le llega. In mismo sucede en el hombre. Si quiere captar las ondas del Cielo, tiene que acortar sus antenas; cuanto más las alarga, tanto más recibe las ondas de abajo, hasta llegar a las del mundo infernal. Así pues, el ponerse en contacto y vibrar con tal o cual longitud de onda en función de la longitud de sus antenas, es algo que depende del hombre. Digo (K alargar» o /acortar» las antenas, pero esto no es más que una forma de hablar; podemos emplear también otras expresiones que significan que el hombre se materializa o se espiritualiza. Cuanto más se materializa, más comunicaciones recibe de las regiones inferiores; cuanto más se afina y se espiritualiza, más intensa se hace su vida y más recibe del Cielo. Todo depende de él, porque internamente posee todas las posibilidades.
He ahí un campo inmenso para todos aquellos que quieran llegar a ser verdaderos creadores.
Así pues, acordaos de que el pensamiento es todopoderoso, pero sólo en su región, es decir, en el plano mental, porque al estar construido de una materia extremadamente sutil, sólo puede actuar instantáneamente sobre una materia tan sutil como la suya, modelándola. Si queréis un palacio, una montaña, un río, un hijo o una flor, este pensamiento se realiza, se materializa inmediatamente, pero en su propio plano. Para poder concretarse, tiene que descender. Y como el pensamiento tiene siempre, efectivamente, tendencia a materializarse, desciende hasta el plano astral, se cubre con unas vestiduras un poco más densas, y trabaja en él. Después de algún tiempo, desciende hasta el plano etérico y se hace todavía más denso; hasta el día en que se realiza en el plano físico.
Este funcionamiento de nuestra vida psíquica está expresado idealmente por la imagen del sol, que sólo puede actuar sobre la tierra y modelarla por intermedio del aire y del agua. Si llegáis a comprender este proceso seréis capaces de hacer maravillas. Toda la ciencia de la magia blanca y de la telúrica está ahí, condensada en esta imagen de los cuatro elementos: el sol, el aire, el agua y la tierra.

Un pensamiento en “Omraam Mikhaêl Aivanhov *Poderes del pensamiento

  1. Pingback: Omraam Mikhaêl Aivanhov *Poderes del pensamiento — CURACIÓN A DISTANCIA ALMA | Curación del Alma – Emisaria Amor y Paz

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s